Por la caída en el consumo y el crecimiento de las importaciones, el frigorífico San Roque, ubicado en la localidad bonaerense de Morón, cerró de manera definitiva su planta productiva. Este golpe a un sector que viene en alerta desde hace tiempo, dejó a 140 trabajadores despedidos.
Los empleados comenzaron a recibir los telegramas de despido en los últimos días y pese a la intervención del Ministerio de Trabajo para intentar amortiguar el impacto social, la empresa confirmó su cierre y que avanzará con las indemnizaciones de los operarios.
En la comunicación enviada al personal, San Roque argumentó que la decisión responde a “cambios drásticos en las condiciones económicas del país” y a la “indiscriminada apertura comercial que conlleva a la importación de carnes sin ningún tipo de control”, lo que, según señaló, alteró las reglas comerciales y provocó una drástica baja del consumo.
El de San Roque no es un caso aislado. En enero, el frigorífico General Pico, creador de las reconocidas hamburguesas Paty, despidió a casi 200 trabajadores sin pago de indemnización. Pero también los frigoríficos Euro, Visom y HV reportaron problemas en sus cuentas.
En la Argentina existen 359 frigoríficos y matarifes faenadores que en 2025 procesaron 11,39 millones de cabezas. Los problemas se producen en un escenario en el que, además de la dinámica exportadora, crecieron con fuerza las importaciones.


