La crisis de pertenencia en las aulas argentinas es un flagelo que va en aumento y alerta a docentes y especialistas. En diálogo con el programa “Todo No Se Puede” de FM Cielo 103.5, el investigador de Argentinos por la EducaciónTomás Besada, profundizó en los datos que ya habíamos adelantado: el ausentismo no es solo un problema de salud, sino una señal de alerta sobre un sistema que parece haber quedado obsoleto para los jóvenes.

PBA a la cabeza: Números que “gritan”

Si bien en nuestra nota anterior mencionamos la importancia de las estadísticas para entender la complejidad del sistema escolar, los nuevos datos compartidos por Besada le ponen voz a la crisis. “Para 2024 más de la mitad de los chicos estudiantes en el secundario falta al menos 15 días al año; el 30% falta al menos 20”, detalló el investigador. El dato más impactante para el territorio bonaerense es su liderazgo absoluto en el ausentismo: “El ranking lo lidera Buenos Aires con el 66% de los chicos que faltan al menos 15 días al año”.

Esta tendencia no es un hecho aislado, sino un fenómeno en ascenso que creció siete puntos porcentuales a nivel nacional entre 2022 y 2024. Para Besada, este ausentismo es la “puerta de entrada” a problemas mayores, como la repitencia y el abandono definitivo, ya que existe una “correlación causal entre la intermitencia con las trayectorias académicas de los chicos”.

El factor “ganas”: Cuando la escuela deja de ser un lugar de pertenencia

Uno de los puntos más debatidos en nuestra cobertura previa fue el motivo detrás de las faltas. Besada confirmó que, después de la salud, el desinterés es el gran motor del ausentismo. “Casi el 40% dice que falta a clase porque no tiene ganas de ir al colegio, hay una cuestión ahí más motivacional de no encontrarse en la escuela como lugar de pertenencia”, sentenció.

Este diagnóstico plantea un desafío que va más allá de lo académico. Según el investigador, el informe funciona como una “alarma” que marca que “quizás el sistema hay que empezar a fortalecerlo o hay que empezar a innovarlo para que no se quede atrás”. No se trata solo de rendir exámenes, sino de reivindicar el rol de la escuela como espacio donde se “socializa, conocés gente y aprendés habilidades”.

Datos “sucios” y la lucha por la transparencia

La crónica del ausentismo en Argentina tiene un gran punto ciego: la falta de datos duros y estadísticas que marquen un norte a la política educativa nacional. Besada advirtió que hoy se trabaja con información “autorreportada” por los alumnos, la cual suele estar “subestimada”“Nos encontramos que en Argentina falta fortalecer los sistemas para que el seguimiento de las inasistencias sea un poco más riguroso que el simple autorreporte”, explicó.

El investigador también hizo hincapié en la responsabilidad política a la hora de generar relevamientos, hace una distinción en algunas jurisdicciones como CABA, Buenos Aires y Mendoza que están haciendo el ejercicio de consolidar la información. Sin embargo, a nivel nacional la situación es compleja tras el cambio de rango del Ministerio a Subsecretaría. “La disposición de información todavía no es del todo pública y del todo fácil para acceder, estamos como luchando para que se liberen más”, concluyó.

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