El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cierra su semana con actividades de gestión en Berisso y Ensenada. Primero va a estar en la capital del inmigrante entregando escrituras a más de 500 familias y recorriendo obras de viviendas modulares. Hacia el mediodía va a cruzar el Canal Santiago para presentar una innovadora propuesta.
Se trata de la planta embotelladora de Aguas Bonaerenses SA (ABSA). La empresa provincial invirtió 555 millones de pesos en la obra y en dos camiones de reparto con el objetivo de abastecer a la administración pública.
“Es increíble que nosotros estemos tomando esta agua, que básicamente la produce ABSA, la embotella un privado y después se la vende a la Provincia“, dijo el lunes de esta semana Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense, señalando el envase plástico que tenía en su mesa.
Durante la conferencia de prensa, el funcionario de Kicillof anticipó que la planta va a tener capacidad para embotellar 8400 bidones por día. Con eso, más los vehículos, “va a surtir a toda la administración provincial“, sostuvo.
En medio de una asfixia financiera que ya lleva casi 3 años, Bianco aseguró que esta nueva estrategia es más económica. “Lo que vamos a partir de ahora es la Provincia, a través de ABSA, produce agua y la vamos a embotellar nosotros para no tener que comprársela a un privado y nos sale bastante más barato“, explicó.


