La quinta Marcha Federal Universitaria, que reunió a miles de personas para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, terminó con un operativo de las fuerzas federales que incluyó gases lacrimógenos y camiones hidrantes. La aparición de un grupo de encapuchados que rompió baldosas y bancos de la plaza, arrojó objetos contra los uniformados y protagonizó incidentes volvió a instalar las denuncias sobre posibles infiltrados que buscan generar enfrentamientos en movilizaciones que, en sus ediciones anteriores, se habían desarrollado de manera pacífica.
Los episodios se registraron durante la tarde de este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación, cuando la concentración avanzaba hacia el acto central. Mientras miles de manifestantes se movilizaban en defensa de la universidad pública, un grupo reducido de personas con los rostros cubiertos comenzó a protagonizar disturbios que derivaron en el avance de las fuerzas de seguridad.
En las imágenes registradas durante la jornada se observa a personas encapuchadas que utilizan herramientas y masas para romper baldosas y bancos de la plaza, cuyos restos luego fueron arrojados contra los efectivos policiales. También hubo intentos de vulnerar las vallas dispuestas en el perímetro del Congreso.
La secuencia volvió a poner sobre la mesa una denuncia recurrente en distintas movilizaciones: la posible presencia de personas ajenas a las organizaciones convocantes que buscan provocar incidentes y generar las condiciones para una intervención represiva. Aunque no se confirmó la identidad ni la pertenencia de quienes protagonizaron los hechos, su accionar contrastó con el carácter pacífico que había distinguido a las anteriores marchas universitarias.
La agresión a un camarógrafo y una mujer herida
Uno de los momentos más tensos quedó registrado por las cámaras de C5N. Durante la cobertura, un cronista se acercó a un hombre con el rostro cubierto que manipulaba una mochila en el centro de la plaza. Cuando el periodista intentó hablar con él, el sujeto reaccionó de manera violenta y terminó agrediendo al camarógrafo del canal.
La escena expuso la violencia que atravesó algunos tramos de la concentración y sumó otro elemento de preocupación en una jornada en la que también hubo ataques contra trabajadores de prensa.
Pasadas las 15.30, las fuerzas federales avanzaron sobre el sector donde se desarrollaban los incidentes con camiones hidrantes y gases lacrimógenos. El operativo alcanzó a quienes se encontraban en las inmediaciones y provocó la dispersión de parte de los manifestantes.
Entre las personas afectadas hubo al menos una mujer que denunció haber recibido el impacto de un elemento vinculado al uso de gases. “Me cayó la cosa del gas en la cabeza, no sé cómo estoy, tengo que ir al hospital”, relató Andrea ante los móviles periodísticos que cubrían la protesta.
La represión también interrumpió la lectura del documento consensuado por los estudiantes. Mientras intentaban leerlo frente a la multitud, los efectos de los gases lacrimógenos arrojados por las fuerzas de seguridad les provocaron dificultades para respirar y obligaron a suspender la lectura.
Una marcha pacífica que terminó con incidentes
La quinta Marcha Federal Universitaria había convocado a organizaciones estudiantiles, docentes, sindicatos y distintos espacios políticos y sociales para exigir que el Gobierno de Javier Milei cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario y garantice los recursos para las casas de estudio, la ciencia y la educación pública.
A diferencia de las anteriores movilizaciones en defensa de las universidades, caracterizadas por una participación masiva sin episodios de esta naturaleza, la jornada de este jueves quedó atravesada por las imágenes de los encapuchados, los destrozos y la posterior intervención de las fuerzas de seguridad.
Desde el Gobierno nacional, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se refirió a los incidentes sin distinguir entre quienes protagonizaron los disturbios y el conjunto de los asistentes a la movilización. “El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia”, sostuvo.
La respuesta oficial volvió a poner el foco en los hechos violentos, mientras las imágenes del operativo policial y los testimonios de personas afectadas dejaron en primer plano las consecuencias de la represión sobre quienes se encontraban en la zona.
La jornada terminó así con dos escenas contrapuestas: por un lado, una movilización masiva en defensa de la universidad pública y, por otro, una serie de incidentes protagonizados por un grupo reducido de encapuchados que derivaron en el avance de las fuerzas federales sobre la plaza. La identificación de esas personas y el esclarecimiento de lo ocurrido serán claves para determinar las responsabilidades por los hechos.


