La noticia más triste, otro femicidio que pone a las infancias en el centro de la escena. El hallazgo sin vida de Agostina Vega de 14 años en Córdoba generó el espanto en toda la sociedad. Los detalles del caso desnudan un sistema que llega tarde, la brutalidad del ensañamiento contra el cuerpo de la joven y los discursos hegemónicos que siguen reduciendo los crímenes contra mujeres y niñas a hechos individuales mientras en Argentina hay un femicidio cada 32 horas.

Como explicaba la antropóloga Rita Segato, la violencia contra las mujeres no es un delito puramente íntimo o doméstico se convertirtió en un “segundo estado” o una escritura de poder. En contextos permeados por economías delictivas, el cuerpo femenino es utilizado como un territorio donde se inscribe un mensaje de dominio, una soberanía que se disputa a través de una crueldad aleccionadora.

La adolescente de 14 años desapareció el sábado 23 de mayo tras salir de su casa del barrio General Mosconi, a las 22.30, tras 7 días de búsqueda, el cuerpo fue hallado fragmentado y oculto en bolsas de consorcio. Tras una logística que incluyó el uso de un auto prestado, bidones y un lavado previo a los peritajes, el único imputado en el caso es  Claudio Barrelier, quién se encuentra detenido tras comprobarse que la jóven estuvo en su vivienda.

El hombre, ex pareja y actual amigo de la madre de Agostinaprimero negó la visita de la menor, pero luego lo admitió ante el fiscal Raúl Garzón. Tiene un antecedente de violencia de género por privación ilegítima de la libertad contra su expareja, estuvo detenido por 20 días en 2025, liberado bajo fianza.
La trama del caso: mentiras, videos y logística

La reconstrucción judicial a cargo del fiscal Raúl Garzón demuestra que el femicidio de la adolescente combinó el engaño con una fría estrategia de ocultamiento, las cámaras de seguridad registraron a Agostina ingresando el sábado 23 de mayo a la casa de Barrelier en barrio Cofico. Su teléfono emitió señal desde allí por tres horas. Con una coartada mutable, el único acusado, negó la visita de la joven hasta verse acorralado por las pruebas y tuvo que cambiar la versión de los hechos.

Las filmaciones registradas por cámaras de seguridad identificaron a Barrelier ingresando a los descampados del sur, cargando bolsas de consorcio negras y un bidón de 20 litros. Mientras, la causa sigue el tratamiento judicial, el padre de la víctima, Gabriel Vega —exintegrante de la Policía de Córdoba—, verbalizó la hipótesis de una red de encubrimiento local.

Mientras, el fiscal del caso enfrentó cuestionamientos tras demorar en activar la Alerta Sofía, se le crítica que los avances aparecieron cuando el hecho tomó relevancia pública y mediatica y, tras las polémicas declaraciones en una conferencia de prensa tensa que realizó el pasado sábado. Garzón frente a la prensa se refirió al hecho como un homicidio y no como femicidio, recalcó que no había autocrítica sobre el proceso y se tomó unos minutos para felicitar al perro que participó en el rastrillaje del terreno donde fue hallado el cuerpo de la víctima.

Estas declaraciones generaron un tenso cruce entre una periodista y el fiscal, la profesional interrumpió la conferencia de manera explícita: “Sea menos cínico”

El desmantelamiento institucional y la disputa de las cifras

La tragedia de Córdoba pone de manifiesto la desconexión existente entre las narrativas gubernamentales que afirman una merma en los casos de femicidio, el trabajo de las organizaciones territoriales encargadas de medir el impacto de la violencia de género dan cuenta de lo contrario. En el país, según el Observatorio MuMaLá hay un caso cada 23 horas.

Este incremento o sostenimiento de la crueldad coincide temporalmente con un retiro planificado de las herramientas de asistencia integral y el recorte estatal. Tras la disolución del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, el presupuesto destinado a la prevención de la violencia de género sufrió una caída real del 89 por ciento. De igual manera, la Línea 144 perdió dos tercios de su financiamiento operativo y el programa Acompañar, que registró 100 mil beneficiarias durante el año 2023, reportó cero prestaciones en 2025.

Organismos como ONU Mujeres vienen advirtiendo sobre el debilitamiento de la institucionalidad de género en Argentina y la contradicción a acuerdos regionales sobre igualdad de género.

Esta debilidad institucional y judicial también tiene otras aristas como el tratamiento de los casos con narrativas estigmatizantes, con frecuencia, se refuerzan nociones binarias que dividen a las afectadas entre la “buena” y la “mala” víctima. Se recurre a la angelización de ciertos perfiles mientras que, en otros casos, se exponen decisiones de índole personal con el efecto implícito de intentar justificar el crimen o desviar el foco de atención del único responsable directo: el agresor.

La infancia como blanco prioritario

Mientras el crimen de Agostina se daba a conocer, en la provincia de Misiones fue hallada sin vida Dulce de 17 años que se encontraba desaparecida desde el pasado 17 de mayo tras salir hacia una iglesia. Su cuerpo se encontraba en una construcción abandonada con signos de estrangulamiento. La vulnerabilidad extrema de este grupo, lejos de ser hechos aislados, engrosan un registro doloroso donde el 6 por ciento de las víctimas son niñas o adolescentes, en la mayoría de los casos tenían vínculo directo con el agresor y el 15,5 por ciento, experimentaron un periodo de desaparición previo a la confirmación de su deceso, replicando la secuencia observada en los casos recientes de Córdoba y Misiones.

Las infancias también son víctimas colaterales, según los registros del 2026, 61 niños, niñas y adolescentes que perdieron a sus madres a causa de femicidios en este cuatrimestre.

Cuando los indicadores reflejan que una parte de las muertes violentas se vinculan a estructuras criminales complejas como el narcotráfico, al mismo tiempo que se reducen de forma drástica los presupuestos destinados a las redes de contención pública, la respuesta institucional basada en intervenciones tardías o abordajes exclusivamente domésticos demuestra sus limitaciones estructurales. Nombrar la totalidad de las variables involucradas y evitar la normalización de las cifras vigentes constituye el primer paso indispensable para el diseño de políticas públicas eficaces en materia de seguridad y derechos fundamentales.

Hacia el 3 de junio: Un “Ni Una Menos” marcado por la urgencia

El hallazgo del cuerpo desmembrado de Agostina Vega y las alarmantes cifras de infancias desprotegidas caen como un mazazo a las puertas de una fecha histórica. Este 3 de junio, se convoca a una nueva marcha del Ni Una Menos, movimiento que nació hace más de una década como un grito contra el femicidio, hoy se reconfigura ante un escenario de violencia que ha mutado en sus métodos y en la crueldad de sus despliegues territoriales.

Este año, la movilización no será solo un memorial por las que ya no están, sino una interpelación política directa frente a un Estado ausente. Los grupos de mujeres y familiares que organizan la movilización, marcharán bajo la premisa de que “el primer acto político es no mirar para otro lado”. La exigencia de presupuestos reales, la restitución de las líneas de asistencia y la urgencia de trazar protocolos de búsqueda inmediata para niñas y adolescentes serán los ejes centrales de una jornada donde el dolor comunitario buscará transformarse en demanda colectiva.

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